Quiénes se casaban
Andrea y Diego compartían una misma forma de entender la vida: disfrutaban de los viajes, los espacios abiertos y los momentos sencillos que terminaban convirtiéndose en los más memorables. Desde el inicio de su relación descubrieron que las mejores conversaciones siempre surgían al aire libre, rodeados de naturaleza, y esa misma sensación fue la que quisieron trasladar al día de su boda.
Después de varios años construyendo su historia juntos, decidieron que su matrimonio no debía ser una celebración ostentosa, sino una experiencia auténtica para las personas que más querían.
Buscaban un lugar donde sus invitados pudieran desconectarse de la rutina, compartir una buena conversación y disfrutar del paisaje con la misma tranquilidad con la que ellos imaginaban comenzar esta nueva etapa.
Cuando conocieron el Fundo Las Palmeras, en Ica, supieron que habían encontrado el escenario perfecto. Sus jardines, las palmeras, la arquitectura campestre y la luz característica del atardecer resumían exactamente lo que soñaban para ese día: una boda elegante, cálida y profundamente conectada con la naturaleza.




